Innumerables rayos de sol trascienden una extensa plataforma formada por unas alteradas y oscuras nubes que, están a punto de provocar una asombrosa tormenta.
Pero su majestad divina, ilumina y abraza con potente ardor el mundo al que domina en su totalidad y comparte intensamente su grandioso amor con sus protegidos. Contínuamente, hacé sentir su presencia a través de su poderosa luz día tras día, a pesar de la multitud de nubes que a veces le tapa. El proceso de desarrollo que el sol realiza dentro de la misión que está cumpliendo nunca es discontinuo, por mucho que pertenezca incorporado en su correspondiente lugar constantemente, sin moverse. Tanto la acción como la reacción que las nubes presentan, es temporal; las nubes van y vienen, mientras a cambio, el sol reluce en su magnificencia estática sin dejarse atrapar por un tiempo pasajero que controle su propio curso diarío en la vida cotidiana.
Pertenecer a una eterna y generosa disponibilidad que cuida el desarrollo de una extraordinaria aptitud, la cual expande la claridad y la serenidad de un brillo particular, y dejarse absorber por el propio disco solar, nunca más seria tapado por nubes ninguna.
El sol así, irradia desde dentro fuera.






