
Desde los tiempos griegos clásicos, la serpiente entrelazada alrededor de una larga vara, se asocia al dios Asclepio, hijo de Apolo, y a la curación de enfermos, a la profesión médica. En los principios también se podían realizar resurrecciones, per, a instancias de Hades, rey de los Infiernos, el proprio Zeus ordenó, que solamente se usará la vara para sanar vidas. En día de hoy, la vara es el símbolo de los médicos, y la serpiente nos habla del rejuvenecimiento, ya que transmuta su piel constantemente.
Cada profesión tiene su responsabilidad, primordial, y más si se practica y ejercita una de las profesiones mas comprometidas a nivel global como es la medicina; un médico debe tener ética y, principalmente, conservarla. La corrección no cuesta nada, pero es una virtud que, lamentablemente, no todo el mundo la posee; la consecuencia del engaño, produce emociones negativas y estados anímicos débiles, que empeoran la condición del paciente.
Es muy importante ser consciente, que en sus manos se encuentran vidas en “juego” y que no se puede “jugar” con la vida de nadie. La interpretación aquí, puede tener muchos sentidos, pero al fin y al cabo, todo se dirige en la misma dirección: la responsabilidad es la misma, tratándose de vidas humanas, de carne y hueso, donde late el órgano primordial para sobrevivir que es el corazón. En el corazón habita el alma, y no se puede dañar a nadie, ni en palabra, ni en acto.





