Saber y conocer no es suficiente. Lo que importa realmente es entender y procesar este entendimiento. Penetrando adentro de la causa natural de todo lo existente se penetra en la comprensión del funcionamento de todo lo evidente. Y comprender lo evidente, lleva a comprender la Existencia misma.
La unión de los opuestos produce la únificación de ambos por el intermedio de la purificación. Fundirse uno el otro, serán uno y lo mismo adentro de una sola y verdadera naturaleza, gozándose infinitamente en un dichoso edén ansiado. Desde el momento de la unión, el mundo propio con su cantidad de historias se esfuma por completo, dejando sitio solamente a un vacío silencioso, que se llena de un Absoluto eterno. Y todo lo que una vez existía, desaparece. Lo dos mundos unidos hacen posible definitivamente el encuentro con la Divinidad en su plena magnificiencia. Adentro de un encanto cristalino la conciencia vive feliz, sintiéndose exactamente tal y como es.

No obedeciendo al mundo lleno de multitud de historias, vive uno totalmente y solamente en la Verdad.





