
Pura agua.
Transparente y cristalina.
Sin miedo, se deja caer de unas sorprendentes alturas para fundirse en su propia imagen que ella misma está creando. El ánimo de enriquecer la tierra con su hermosura-pureza, hace prosperar en abundancia los frutos de un continuo labor. Tiene la necesidad de seguir regando el florecimiento de una requerida aceptación, que generalmente se realiza paso con paso. Se observa dentro de si misma en el retrato que había dibujado especificamente, dando vida al trayecto que ha iniciádo y moviendose dentro de un proceso de transformación. La rueda gira una y otra vez hasta que sus etapas permanecen claras y precisas, estableciendose un permanente lugar para habitar. Esta agua está rodeada de una perpetua tentación activa y de determinadas circumstancias circunscritas en las cuales se encuentra limitada y escondida; pero aún asi, su candor decora invencible y mantiene su beato triunfo inundando pacificamente los alrededores con rayos de luz .

Sin barreras, ni que nadie les impida el paso hacía su destino, lágrimas de cristal bajan del cielo en un placentero sonido eufónico. Sin hacerse daño y compuestas por una conmovedora fragilidad, se scufundan suavemente en ellas mismas.





