El giro de una transparente tormenta de arena en forma de alas, hizo cambiar de rumbo intencionalmente el suave susurro del viento que la acompañaba, y deshacerse delicadamente en un fino polvo dormido. El viento determinó su tiempo imponente dentro de un reloj quisquilloso hasta que logró llegar a su fervor destino.
Navegando con fluidez, sin obstáculos y sin barreras, se goza de un paso libre e ilimitado, sin ningún tipo de sistemas normativos, a vías aún asi ordenadas. Cabe tener en cuenta que situarse en cualquier rincón de cualquier vía desde libre albedrío, se beneficia de una prolongada vivencia en abundancia.
En una continuidad precisa y en un ancho espacio, se cuentan una multitud de pequeñas y grandes historias. Una gran variedad de estas historias, pertenecen a un mundo diferente y único de cada uno de los existentes. Son momentáneos, sin pausa, pero en conciencia y siempre presentes.
Dentro de una adorada y apacible fusión, un aliento ininteligible desvanece los últimos restos de un tiempo efímero, hastá llegar a parecer que nunca hubieran existido, y esto, hasta que queda al descubierto la visión completa de una cautivadora desnudez celestial.





