…»porque la corona debida a la perfeccion del Clericato, no se da á los buenos deseos, sino á las buenas obras, y en el infierno hay muchos Clerigos, que tuvieron buenos deseos de ser Santos en el mundo, pero como no los pusieron por obra, no los llevaron al Cielo sus deseos.»
Juan de Zamora, Eclesiástico perfecto. Madrid, MDCCXCIX, pàgina 435





